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viernes, 27 de mayo de 2011

LOS PAVOS NO VUELAN.

Un campesino encontró en el campo un huevo de un tamaño tan grande, que nunca había visto antes algo parecido, así que decidió llevárselo a su casa.

-¿Será de avestruz? Preguntó a su familia.

-No, no es demasiado grande, Dijo el abuelo.

-¿Y si lo rompemos?, Propuso el hijo.

-Romperlo sería una lástima, porque entonces nunca sabremos a que ave pertenece, dijo el padre.

-Así que finalmente decidieron colocarlo debajo de una pava que en ese momento estaba empollando.

Cuenta la historia que a los quince días nació entre los pavitos, el enigmático pichón, al principio nadie pudo reconocer a que variedad de ave pertenecía, lo único que era evidente es que era el más grande entre todos sus compañeros, su plumaje era mucho más oscuro y devoraba la comida que le ponían con mucha avidez.

Una vez crecido, cuando llegó el tiempo de levantar el vuelo, miro a su madre y le dijo entusiasmado:


-Bueno, ha llegado la hora de volar, ¿me acompañas?


La pava sorprendida por la proposición, le explicó: -Mira, los pavos no vuelan. Tienes que tener cuidado y no comer tan apresurado, porque te sienta mal y después dices tonterías.

El misterioso pichón, se quedó en silencio un poco confundido.

Pero el pichón cada vez que terminaba de comer, les decía a sus hermanos:

-¡Vamos, vamos a volar! Hasta que uno de los pavitos le explico:


-Los pavos no volamos, solo podemos caminar, ese es nuestro destino, así lo decidió Dios cuando nos creo.


Haciendo caso a sus hermanos, nuestro misterioso amigo se dedicó todo el tiempo hacer todo lo que los demás hacían, caminar por un corral cercado, comer y dormir.

Pero un día el veterinario del pueblo pasó por la granja y el granjero, aprovechó la situación para pedirle que identificara a la misteriosa ave. En cuanto la vio pudo reconocer de inmediato que se trataba de un cóndor.


El cóndor ha nacido para volar por encima de los mil metros de altura, pero este en particular no lo hizo porque escuchó más la opinión de su entorno, que lo que él mismo sentía en su interior.

“Tu también tienes grandes aptitudes, valores y una gran creatividad; no te quedes alrededor de los pavos, ellos solo saben caminar, comer y dormir. Anímate a volar, tienes alas para ser un gran instrumento para cumplir en este mundo todos los objetivos que te plantees”


lunes, 23 de mayo de 2011

LAS SEMILLAS






Un hombre cogía cada día el autobús para ir al trabajo.

Una parada después, una anciana subía al autobús y se sentaba al lado de la ventana.
La anciana abría una bolsa y durante todo el trayecto, iba tirando algo por la ventana.
Siempre hacía lo mismo y un día, intrigado, el hombre le preguntó que era lo que tiraba por la ventana.


- ¡Son semillas! , le dijo la anciana.


- ¿Semillas? ¿Semillas de qué?


- De flores. Es que miro afuera y está todo tan vacío... Me gustaría poder viajar viendo flores durante todo el camino. ¿Verdad que sería bonito?


- Pero las semillas caen encima del asfalto, las aplastan los coches, se las comen los pájaros... ¿Cree que sus semillas germinarán al lado del camino?


- Seguro que sí. Aunque algunas se pierdan, alguna acabará en la cuneta y, con el tiempo, brotará.


- Pero...Tardarán en crecer, necesitan agua ...


- Yo hago lo que puedo hacer. ¡Ya vendrán los días de lluvia!


La anciana siguió con su trabajo ... Y el hombre bajó del autobús para ir a trabajar, pensando que la anciana había perdido un poco la cabeza

.
Unos meses después... Yendo al trabajo, el hombre, al mirar por la ventana, vio todo el camino lleno de flores... ¡Todo lo que veía era un colorido y florido paisaje!
Se acordó de la anciana, pero hacía días que no la había visto.


Preguntó al conductor

:
- ¿La anciana de las semillas?


- Pues, ya hace un mes que murió.


El hombre volvió a su asiento y siguió mirando el paisaje y pensó: «Las flores han brotado, se dijo, pero ¿de que le ha servido su trabajo? No ha podido ver su obra».
De repente, oyó la risa de un niño pequeño. Una niña señalaba entusiasmada las flores...


- ¡Mira, papá! ¡Mira cuántas flores!


Dicen que aquel hombre, desde aquel día, hace el viaje de casa al trabajo con una bolsa de semillas que...

martes, 3 de mayo de 2011

EMPUJE LA VAQUITA

Un maestro de la sabiduría paseaba por un bosque con su fiel discípulo, cuando vio a lo lejos un sitio de apariencia pobre, y decidió hacer una breve visita al lugar.

Durante la caminata le comentó al aprendiz sobre la importancia de las visitas, también de conocer personas y las oportunidades de aprendizaje que tenemos de estas experiencias.

Llegando al lugar constató la pobreza del sitio, los habitantes, una pareja y tres hijos, la casa de madera, vestidos con ropas sucias y rasgadas sin calzado.

Entonces se aproximó al señor, aparentemente el padre de familia y le pregunto:

-"En este lugar no existen posibilidades de trabajo ni puntos de comercio tampoco, ¿cómo hacen usted y su familia para sobrevivir aquí?"

El señor calmadamente respondió:

-"Amigo mío, nosotros tenemos una vaquita que nos da varios litros de leche todos los días. Una parte del producto la vendemos o lo cambiamos por otros alimentos en la ciudad vecina y con la otra parte producimos queso, cuajada, etc., para nuestro consumo y así es como vamos sobreviviendo."

El sabio agradeció la información, contempló el lugar por un momento. Luego se despidió y se fue.


En el medio del camino, volteó hacia su fiel discípulo y le ordenó:

-"Busque la vaquita, llévela al precipicio de allí enfrente y empújela al barranco."


El joven espantado
vio al maestro y le cuestionó sobre el hecho de que la vaquita era el medio de subsistencia de aquella familia. Mas como percibió el silencio absoluto del maestro, fue a cumplir la orden.

Así que empujo la vaquita por el precipicio y la vio morir.

Aquella escena quedo grabada en la memoria de aquel joven durante algunos años.

Un bello día el joven agobiado por la culpa resolvió abandonar todo lo que había aprendido y regresar a aquel lugar y contarle todo a la familia, pedir perdón y ayudarlos.

Así lo hizo, y a medida que se aproximaba al lugar veía todo muy bonito, con árboles floridos, todo habitado, con un carro en el garaje de tremenda casa y algunos niños jugando en el jardín.


El joven se sintió triste y desesperado imaginando que aquella humilde familia tuviese que vender el terreno para sobrevivir, aceleró el paso y llegando allí, fue recibido por un señor muy simpático.

El joven preguntó por la familia que vivía allí hacía unos cuatro años. El señor respondió que seguían viviendo allí.

Espantado el joven entró corriendo a la casa y confirmo que era la misma familia que visitó hacía algunos años con el maestro. Elogió el lugar y le preguntó al señor (el dueño de la vaquita):


-"¿Cómo hizo para mejorar este lugar y cambiar
de vida?"


El señor entusiasmado le respondió:

-"Nosotros teníamos una vaquita que cayó por el precipicio y murió; de ahí en adelante nos vimos en la necesidad de hacer otras cosas y desarrollar otras habilidades que no sabíamos que teníamos, así alcanzamos el éxito que sus ojos vislumbran ahora."

TODOS NOSOTROS TENEMOS UNA VAQUITA QUE NOS PROPORCIONA ALGUNA COSA BÁSICA PARA NUESTRA SUPERVIVENCIA LA CUAL ES UNA CONVIVENCIA CON LA RUTINA. NOS HACE DEPENDIENTES, Y EL MUNDO SE REDUCE A LO QUE LA VAQUITA NOS BRINDA.

NUNCA DEJÉIS QUE EL CONFORMISMO Y LA RUTINA OS PONGAN LÍMITES……