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miércoles, 26 de octubre de 2011

CRISTINA TARANCÓN "CUANDO BAILO SIENTO MAGIA"



Empezó a bailar cuando tenía 14 años, ahora tiene 27 y forma parte de una de las compañías de la Fundación Psico Ballet de Maite León. Cristina Tarancón tiene una discapacidad psíquica, y debido a esto tiene reducida su movilidad, aunque no por ello ha dejado de hacer lo que más le gusta: bailar. Acaba de presentar en Altea el espectáculo 'Nuestros yos'.

Sus padres no le engañaron en ningún momento. "Desde que era muy pequeña me dijeron que yo tenía unas dificultades que no tenía el resto de la gente. Pero que podía llevar una vida como las demás personas", afirma Cristina. "A veces he soñado como sería si hubiese nacido bien", narra con la mirada perdida en ninguna parte. "Pero soy feliz, como soy y soy feliz en el baile", concluye tajante.

Su afición por el baile le viene desde hace mucho. "De pequeña me gustaba mucho escuchar música y me ponía a bailar en la silla". No sabe explicar con exactitud el por qué, pero lo que sí tiene claro es que cuando mejor se encuentra es bailando."Con la danza me olvido de todo y me dejo llevar", asegura.

Gracias al Psico Ballet y a la compañía de la que forma parte, esta bailarina ha podido conocer numerosos países. "Hemos hecho espectáculos en ciudades como Copenhague, Bruselas..." comenta. Pese a que disfruta mucho con lo que hace, no todos los momentos son fáciles. "A veces los ensayos son duros porque el espectáculo tiene que salir bien", afirma.


La condescendencia no tiene cabida en el método del Psico Ballet. "Nos tratan con disciplina y si no sale bien el espectáculo nos regañan" explica. Todo esfuerzo tiene su recompensa. Para Cristina, la recompensa a los duros ensayos llega cuando acaba el espectáculo. "El mejor momento es cuando recibo el cariño de la gente, cuando aplauden".

Además de la danza, Cristina ocupa su tiempo en APMIB (Asociación de empleados de Iberia Padres de Minusválidos) lugar donde trabaja. "Hago artesanía", explica, aunque si tuviera que elegir entre estas dos actividades se decantaría por la primera.

Para Cristina, los aspectos positivos del Psico Ballet son muchos, por ello, hace un llamamiento: "Si hay más personas como yo que vengan al Psico Ballet porque aquí pueden disfrutar de la música, viajar y conocer gente".

Fuente: elmundo.es

lunes, 24 de octubre de 2011

STEPHEN WILTSHIRE: EL AUTISMO CON ARTE


Stephen Wiltshire (Londres, 1974) es un artista inglés de aspecto juvenil conocido mundialmente como “la cámara humana”.

Aprendió a hablar a los nueve años pero desde los cuatro ya se comunicaba con el mundo a través de la plumilla y el pincel. Curiosamente la primera palabra que pronunció fue "papel". Diagnosticado de autismo, el niño Wiltshire, cuyos padres emigraron a Inglaterra procedentes de las Antillas, se dedicó a reproducir todo lo que sus ojos capturaban y su mente grababa fielmente. A los ocho años empezó a dibujar coches y paisajes urbanos después de un imaginario terremoto. Sus maestros le animaron a dibujar, y con su ayuda Wiltshire aprendió a hablar a la edad de nueve años. Cuando tenía diez años, Wiltshire dibujó una secuencia de dibujos de los monumentos de Londres; uno para cada letra, que él llamó un "Alfabeto de Londres.

Wiltshire puede mirar a un objeto una vez y luego dibujar una imagen precisa y detallada del mismo. En una ocasión dibujó la totalidad del centro de Londres después de sobrevolarlo en helicóptero. También puede hacer escenas imaginarias, como la catedral de St. Paul's, rodeado por las llamas. En 2003 se realizó una gran retrospectiva de su obra en la galería Orleans House en Twickenham, Londres. En mayo de 2005 Stephen dibujó de memoria una panorámica de Tokio, en un lienzo de 10 metros de largo durante un plazo de siete días, después de un corto paseo en helicóptero sobre la ciudad. Desde entonces ha elaborado también las panorámicas de Roma, Hong Kong, Frankfurt, Madrid, Dubai, Jerusalén y Londres en lienzos gigantes. Cuando Wiltshire tomó el paseo en helicóptero sobre Roma, la reprodujo con un detalle tal que dibujó el número exacto de columnas en el Panteón.

El trabajo de Stephen ha sido objeto de numerosos documentales de televisión. Oliver Sacks, neurólogo, escribe sobre él en el capítulo "prodigios", en su libro Un antropólogo en Marte.

Habla pausadamente y a parte de una sonrisa tímida, el interlocutor no logra percibir sus emociones. No mira a los ojos y sus respuestas son cortas y simples."Me gusta escuchar música pop de los ochenta y me gusta ver televisión" dice este joven de estatura baja, con una estética que no dista mucho de esa cultura urbana que tanto le gusta dibujar. Sencillamente le fascina la vida en la ciudad, "los edificios, el humo y los taxis amarillos de Nueva York".

Se puede apreciar el trabajo de este artista en su página web: http://www.stephenwiltshire.co.uk/

Lo que la mente de Wiltshire graba, luego no lo olvida jamás.

lunes, 10 de octubre de 2011

ARTURO MARCHITO MARTÍN: JOVEN PROMESA DEL DEPORTE 2006



Arturo Marchito Martín ha sido el único jinete con discapacidad intelectual que ha accedido a la final del Campeonato de la Comunidad de Madrid de Hípica de doma clásica junto a jinetes no discapacitados, donde finalmente consiguió el octavo puesto.

Este madrileño con 'Síndrome de X Fragil', practica hípica desde los cinco años. Su especialidad es la doma clásica, disciplina en la que el jinete debe conseguir que su caballo, que en este caso se llama Ciclón, ejecute de forma armoniosa todas sus órdenes.


Lo novedoso de su actuación en el Campeonato de la Comunidad de Madrid de Hípica es que Arturo fue juzgado al mismo nivel que el resto de deportistas sin discapacidad, quedando a tan sólo ocho puntos del primer clasificado. Aunque su objetivo inicial era no ser descalificado, finalmente logró mejores resultados de los que esperaba. "Corrió en las mismas condiciones que el resto de participantes y todos los jueces le han tratado como uno más, lo que ha resultado muy motivador", comenta su madre, Alicia Martín.


Además de un gran espíritu competitivo, Arturo tiene una enorme capacidad de esfuerzo y superación digna de los grandes deportistas de élite y nunca se desmoraliza. "Cuando estoy encima del caballo sólo pienso en ganar. Y cuando pierdo, empiezo a pensar ya en la siguiente competición, afirma el madrileño. Y añade su madre: "En el momento en que va a competir, se transforma de una manera impresionante".

A diario, Arturo Marchito colabora en el cuidado de los caballos, incluido Ciclón, que le acompaña en las pistas desde hace varios años. Aunque no es un caballo demasiado rápido, el joven jinete ha conseguido obtener grandes resultados con él.

Entre sus hazañas figura haber ganado el Campeonato de España de la Federación Española de Deportes para Discapacitados Intelectuales (FEDDI) y ser cuatro veces subcampeón. Además, ha ganado el autonómico de Madrid de FEMADDI (Federación Madrileña de Deportes para Discapacitados Intelectuales) en 2005 y 2006.

Arturo es entrenado personalmente por Guillermo Roldán, que se ocupa de la parte técnica y por su madre, que le ayuda con el entrenamiento físico. "No es demasiado dura conmigo", asegura el jinete. Marchito colabora desde hace tres años como ayudante de los monitores de EDAMA, club que fue creado por iniciativa suya. Además de su pasión deportiva y otras aficiones como el cine y los videojuegos, al joven aún le queda tiempo para su novia Ana, de la que habla muy orgulloso y la cual sigue fielmente en sus progresos deportivos.


En el futuro, Arturo Marchito afirma que le gustaría seguir compitiendo a nivel profesional y dedicarse al cuidado de los caballos.


Fuente: El Mundo.es. Hacia la igualdad

lunes, 3 de octubre de 2011

PILAR ANDRÉS, ACTRIZ REVELACIÓN DE 2005




Pilar Andrés es la actriz protagonista de la serie Las palabras de Vero. El que una actriz con síndrome de Down haya sabido interpretar muy bien su papel como protagonista en una película ha supuesto para el mundo cinematográfico un hallazgo.


Pilar Andrés es una joven con síndrome de Down que ha conseguido demostrar a la sociedad que la discapacidad que tiene no le impide trabajar en aquello que les gusta, la interpretación.


En marzo del 2005, Pilar Andrés recibió con exaltación y alegría uno de los VII Premis Tirant como Actriz Revelación. Una muestra más de que Pilar se ha convertido en colega de profesión de aquellos que tenía como sus ídolos, Belén Rueda, Tom Cruise, Angelina Jolie o Fernando Tejero.


Tras el estreno de Las Palabras de Vero en TVV, Pilar Andrés se ha defendido muy bien en otro papel interpretativo, el de ser el foco de la noticia y entrevistas para numerosos medios de comunicación, no sólo a nivel regional sino también nacional.


También, ha salido en numerosos actos públicos como invitada e incluso como presentadora, como hizo leyendo simultáneamente con otros lectores en diferentes partes del mundo, un manifiesto en los premios de Teatres de la Generalitat en el Teatro Principal de Valencia. Mientras, como otros colegas de profesión espera la llamada de un director que le ofrezca un papel cinematográfico para que todo esto no quede en anécdota.


Ni que decir tiene que esto ha supuesto para ella el cumplimiento de uno de los sueños más deseados de su vida. Tiene muy claro que la interpretación es lo suyo. Afirmó con rotundidad: «A mí me encanta el cine y espero hacer más películas». A pesar del disfrute que experimenta en lo que está camino de transformarse en su profesión, Pilar es consciente de las dificultades que comporta la interpretación.


A sus 21 años ha tomado la determinación de «ser soltera» y seguir con su trabajo. Se siente muy apoyada por sus amigas y su familia, que se han convertido en lo más importante. Quiere su independencia y «un buen cachondeo»
.

viernes, 23 de septiembre de 2011

CHRIS BURKE




Christopher Joseph "Chris" Burke (nacido el 26 de agosto 1965 en Nueva York) es un actor con síndrome de Down, que se ha hecho famoso por su personaje Charles "Corky" Thatcher en la serie de televisión “A fuerza de Cariño”.

Burke es el menor de cuatro hermanos y desde temprana edad, disfrutaba viendo televisión y cine. Estudió y se sintió alentado por el apoyo familiar para continuar con sus estudios sin importarle lo poco convencional que parecía. En ese momento no había programas adecuados de educación privada para estudiantes con discapacidad en el área, por lo que, en el otoño de 1973, Burke fue enviado a la Escuela Cardenal Cushing y el Centro de Formación en Hanover, Massachusetts .

Después de graduarse trabajó como ascensorista y realizó el voluntariado de los programas para estudiantes con discapacidad de la Escuela Pública de Nueva Cork.

Fue en una obra de teatro de la Escuela Cardenal Cushing donde empezó a sentir el gusanillo de la interpretación. Este papel le inspiró a participar en un concurso de talentos y después participó como zombi en una recreación del video de Michel Jackson. Continuó perfeccionando su talento a través de clases nocturnas, audiciones, leyendo con voracidad libros acerca de sus actores favoritos.

Consiguió su primer trabajo como actor profesional en 1987 en la película para la televisión “Desperate”; su actuación impresionó mucho y le ofrecieron el papel de “Corky” que fue el primer personaje en una serie de televisión con una discapacidad. La serie se desarrolló entre 1989-1993.

Burke ha hecho apariciones en numerosos programas de televisión y películas, y ha sido invitado en programas de entrevistas. En 2009 co-dirigió un documental, "Amigos de Aguas Blancas", sobre un viaje en balsa que hizo con su amigo, Adam Madrid. Le han otorgado diversos premios como “Diez Jóvenes Sobresalientes Norteamericanos” en 1991 y nominado al Goleen Apple.

Le nombraron en 1994 Embajador de Buena Voluntad de "Nacional Down Síndrome Society" y trabaja en su oficina de Nueva York a la vez que va a escuelas, seminarios y conferencias visibilizando el papel de las personas con discapacidad.

Ha montado una banda de música con la que ha lanzado varios álbumes y ha aparecido en televisión bajo la firma Celebrate.

De 1994-2005 fue el editor en jefe de "News 'n Views" and "UpBeat" publicaciones escritas por y para personas con síndrome de Down, y en 2009 contribuyó con "Síndrome de Down Sociedad Nacional" en Mi Gran Historia campaña en la que escribió su biografía "Great Expectations"

martes, 6 de septiembre de 2011

GUILLEM JIMÉNEZ

El primer actor con síndrome de Down que ha protagonizado una película española, 'León y Olvido', ha superado con creces su sueño de ser cineasta. Su vocación nació viendo la serie 'Médico de familia' y admirando el trabajo de Alberto Domínguez, el joven que ayudaba a Marcial en la serie protagonizada por Emilio Aragón.

Guillem fue descubierto por el
director gallego Xavier Bermúdez en una web sobre el síndrome de Down. Después de hablar con el actor y explicarle que el rodaje sería duro y difícil, Bermúdez decidió enviarle el guión. Cuando Guillem recibió el paquete pensó: "¡Madre mía, dos dedos de gordo!". Sin embargo, asegura que no ha tenido muchos problemas "para memorizar el papel" porque está acostumbrado a estudiar.

El largometraje cuenta la historia de dos hermanos mellizos huérfanos. Olvido debe cuidar de León y, a veces, la carga se vuelve insoportable. Guillem explica que la película "más que triste, es dura". Él resume esa dureza con la máxima: "¡No quiero estar contigo, pero no puedo vivir sin ti!". Nada que ver con la buena relación que entabló con la actriz que interpreta a su hermana en la película, Marta Larralde, a la que describe como "un cielo".

Aunque esta historia "refleja muy bien a los chicos con síndrome de Down", él no se siente identificado con León. El personaje "es machista, no le gusta hacer nada", ni asumir responsabilidades, frente a
un "Guillem estudioso" y trabajador.

Un ejemplo para otros


Durante la presentación de la película en el Festival de Málaga conoció a
Pablo Pineda, la primera persona con síndrome de Down de Europa con un título universitario, y se hicieron amigos.

El actor cree que ambos "pueden ser un ejemplo para los demás chicos con síndrome". Es consciente de las trabas que pone la sociedad a la gente que es diferente, pero también piensa que quién cierra puertas a las personas como él "es porque no nos conocen". Guillem ha demostrado que las limitaciones están donde cada uno quiera colocarlas.

Graduado en Educación Secundaria, continúa preparándose para el mundo de la interpretación, -que es lo que de verdad le gusta-, en la Escuela de Teatro de Barcelona, su ciudad natal. Y ahora, recien estrenado su último trabajo, el cortometraje 'Mis zapatillas' de Maite Pérez. estudia los próximos proyectos que han ido surgiendo.

Fuente: Hacia la igualdad. El mundo.es


lunes, 5 de septiembre de 2011

JUDIHT SCOTT, EL TALENTO DE LA MUJER ARAÑA






Sentada frente a una larga mesa en la gran sala del Creative Growth Art Center, de Oakland (California, Estados Unidos), una mujer diminuta con un original sombrero trenza y anuda telas en una singular escultura a la que envuelve de vez en cuando con sus brazos. Es Judith Scott, una de las artistas de este centro de arte californiano, fabricando sus enmarañadas piezas de hilo o lana.

Vestida con colores chillones, tocada siempre con extravagantes sombreros y con largos collares de cuentas, es sordomuda y con síndrome de Down, Scout; llegó a ser una figura destacada del movimiento outsider y sus obras forman parte de las colecciones más importantes de los museos dedicados al art brut.

Ahora, su singular historia como artista ha sido llevada al cine por Lola Barrera e Iñaki Peñafiel. El documental Qué tienes debajo del sombrero, producido por Julio Medem, que pudo verse en la última edición del Festival de Cine de Valladolid y en el de Sevilla, muestra la vida de Judith y de su hermana gemela, Joyce, y el largo camino que ambas hubieron de recorrer hasta encontrarse.

El nacimiento de ambas mostró enseguida las diferencias. Un cromosoma de más las separaba. A los seis años, Judith dejó la casa familiar –“Una mañana me desperté y ella no estaba. Sólo recuerdo un espacio frío en mi cama”, explica Joyce– e ingresó en una residencia para discapacitados. “Dejamos de hablar de ella y así dejó de existir”, recuerda su hermana. Pero el conflicto estaba ahí, en las sensaciones nunca explicadas de las gemelas.

En 1986, Joyce consiguió la custodia de Judith; el reencuentro fue un golpe muy duro, Judith había vivido aislada en una habitación donde la sometían a experimentaciones con drogas psiquiátricas; estaba mal alimentada; era sordomuda y nadie se había dado cuenta; nunca había sido tratada por su enfermedad ni le habían enseñado ningún lenguaje de signos para que se comunicara. Fueron 36 años de torturas y silencio. En sus 62 años de vida, Judith (Ohio, 1943-California, 2005) sólo estuvo “en libertad” alrededor de veinte. Nunca le enseñaron a leer ni a escribir, ni tampoco el lenguaje de signos. Vivió sumida en el silencio.

A los dos años de haber regresado a su casa, en 1988, Joyce llevó a su hermana al Centro de arte de Oakland para comenzar con un tratamiento alternativo, la idea era estimularla a través de la expresión artística para que se relacione con su entorno. En un principio, sólo hacía garabatos en papel. Hasta que un día le acercaron un ovillo de lana y unas maderas: ese fue el punto de inflexión. Judith comenzó a envolver todo lo que tenía a su alrededor, creaba figuras sorprendentes a partir de los objetos que encontraba, como si fuera un insecto que construye un capullo.

Judith Scott es el mejor ejemplo de esa corriente “outsiders”. Su mundo interior afloró dos años después de llegar al Centro de Arte de Oakland. Al principio, Judith se sentaba en la silla y emborronaba papeles sin más. Un día, Silvia Seventy, una de las artistas que enseñan allí, le ofreció una madeja de hilo y unos palos de madera. Y todo cambió. Se iniciaba un proceso de creación sorprendente. Con telas y lanas, unos materiales utilizados desde siempre por las mujeres, Judith inició su inesperado despegue hacia el estrellato. Sus obras crecían poco a poco en tamaño y forma hasta que llamaron la atención de la dirección del centro y de John MacGregor. Fue a partir de ahí cuando llegó el éxito comercial de Judith. Sus bolas de lana adoptaban cada vez figuras más caprichosas. Pies, pájaros, siluetas… El mundo silencioso de la artista irrumpía con fuerza en la realidad y sus esculturas comenzaron a cotizarse al alza. Hoy alcanzan precios de 15.000 a 20.000 dólares, y los museos de art brut de Lausana, Baltimore, Tokio, Dublín, además de galerías y coleccionistas privados, han adquirido muchas de sus obras.

Como un ave de rapiña, Judith Scott afanaba cualquier objeto que se cruzara en su camino. Bobinas de cartón, zapatos, sillas… y, lo mismo que una gran araña, tejía con ellos sus nidos, atrapando cuanto advertían sus ojos. Con los años creció como artista. Sus manos le proporcionaban seguridad, y ese aplomo se fue reflejando también en su forma de vestir. Su pequeña figura de metro y medio se llenaba de collares coloristas, como caramelos de fresa y limón. Cuidaba mucho su aspecto. Alrededor de la cabeza se anudaba largas bufandas, y encima, como colofón, siempre un sombrero. “Cuanto más aumentaban sus obras, cuanto más reconocimiento recibía, más adornos se colocaba. Era una expresión de su autoestima”, reconoce Joyce Scott.

Pero lo más sorprendente es el interior de las esculturas de Judith Scott. Aparecieron en el interior tesoros de desechos, como si de la cueva de Diógenes se tratara. Una evidencia de la cleptomanía de la artista. Allí aparecieron no sólo los carretes de las lanas que utilizaba habitualmente, sino un enorme ventilador roto, una bicicleta, sillas, bolsas de patatas fritas, las luces del árbol de Navidad, mantas, zapatos de tacón… incluso un gran carro de supermercado que un día un mendigo abandonó a la puerta de la institución californiana.

Judith Scott creó en silencio ese inmenso mundo vivo y sorprendente.

Fuente: EL PAIS (26 DE NOVIEMBRE DE 2006)