Stephen Wiltshire (Londres, 1974) es un artista inglés de aspecto juvenil conocido mundialmente como “la cámara humana”.
Aprendió a hablar a los nueve años pero desde los cuatro ya se comunicaba con el mundo a través de la plumilla y el pincel. Curiosamente la primera palabra que pronunció fue "papel". Diagnosticado de autismo, el niño Wiltshire, cuyos padres emigraron a Inglaterra procedentes de las Antillas, se dedicó a reproducir todo lo que sus ojos capturaban y su mente grababa fielmente. A los ocho años empezó a dibujar coches y paisajes urbanos después de un imaginario terremoto. Sus maestros le animaron a dibujar, y con su ayuda Wiltshire aprendió a hablar a la edad de nueve años. Cuando tenía diez años, Wiltshire dibujó una secuencia de dibujos de los monumentos de Londres; uno para cada letra, que él llamó un "Alfabeto de Londres.
Wiltshire puede mirar a un objeto una vez y luego dibujar una imagen precisa y detallada del mismo. En una ocasión dibujó la totalidad del centro de Londres después de sobrevolarlo en helicóptero. También puede hacer escenas imaginarias, como la catedral de St. Paul's, rodeado por las llamas. En 2003 se realizó una gran retrospectiva de su obra en la galería Orleans House en Twickenham, Londres. En mayo de 2005 Stephen dibujó de memoria una panorámica de Tokio, en un lienzo de 10 metros de largo durante un plazo de siete días, después de un corto paseo en helicóptero sobre la ciudad. Desde entonces ha elaborado también las panorámicas de Roma, Hong Kong, Frankfurt, Madrid, Dubai, Jerusalén y Londres en lienzos gigantes. Cuando Wiltshire tomó el paseo en helicóptero sobre Roma, la reprodujo con un detalle tal que dibujó el número exacto de columnas en el Panteón.
El trabajo de Stephen ha sido objeto de numerosos documentales de televisión. Oliver Sacks, neurólogo, escribe sobre él en el capítulo "prodigios", en su libro Un antropólogo en Marte.
Habla pausadamente y a parte de una sonrisa tímida, el interlocutor no logra percibir sus emociones. No mira a los ojos y sus respuestas son cortas y simples."Me gusta escuchar música pop de los ochenta y me gusta ver televisión" dice este joven de estatura baja, con una estética que no dista mucho de esa cultura urbana que tanto le gusta dibujar. Sencillamente le fascina la vida en la ciudad, "los edificios, el humo y los taxis amarillos de Nueva York".
Se puede apreciar el trabajo de este artista en su página web: http://www.stephenwiltshire.co.uk/
Lo que la mente de Wiltshire graba, luego no lo olvida jamás.