lunes, 28 de mayo de 2012

viernes, 18 de mayo de 2012


EL CUENTO DE LAS GALLETAS




A una estación de trenes llega una tarde, una señora muy elegante. En la ventanilla le informan que el tren está retrasado y que tardará aproximadamente una hora en llegar a la estación.
Un poco fastidiada, la señora va al puesto de diarios y compra una revista, luego pasa al kiosco y compra un paquete de galletitas y una lata de gaseosa.

Preparada para la forzosa espera, se sienta en uno de los largos bancos del andén. Mientras hojea la revista, un joven se sienta a su lado y comienza a leer un diario. Imprevistamente la señora ve, por el rabillo del ojo, cómo el muchacho, sin decir una palabra, estira la mano, agarra el paquete de galletitas, lo abre y después de sacar una comienza a comérsela despreocupadamente.

La mujer está indignada. No está dispuesta a ser grosera, pero tampoco a hacer de cuenta que nada ha pasado; así que, con gesto ampuloso, toma el paquete y saca una galletita que exhibe frente al joven y se la come mirándolo fijamente.

Por toda respuesta, el joven sonríe... y toma otra galletita.


La señora gime un poco, toma una nueva galletita y, con ostensibles señales de fastidio, se la come sosteniendo otra vez la mirada en el muchacho.


El diálogo de miradas y sonrisas continúa entre galleta y galleta. La señora cada vez más irritada, el muchacho cada vez más divertido.

Finalmente, la señora se da cuenta de que en el paquete queda sólo la última galletita. " No podrá ser tan caradura", piensa, y se queda como congelada mirando alternativamente al joven y a las galletitas.

Con calma, el muchacho alarga la mano, toma la última galletita y, con mucha suavidad, la corta exactamente por la mitad. Con su sonrisa más amorosa le ofrece media a la señora.

-¡Gracias! - dice la mujer tomando con rudeza la media galletita.
-De nada - contesta el joven sonriendo angelical mientras come su mitad.


El tren llega.

Furiosa, la señora se levanta con sus cosas y sube al tren. Al arrancar, desde el vagón ve al muchacho todavía sentado en el banco del andén y piensa: " Insolente".

Siente la boca reseca de ira. Abre la cartera para sacar la lata de gaseosa y se sorprende al encontrar, cerrado, su paquete de galletitas...  ¡Intacto!

miércoles, 25 de abril de 2012

GLORIA LENHOFF







Gloria Lenhoff tiene 44 años y posee una de las  voces más hermosas que muchos pueden haber escuchado, pero no se trata de una cantante común.

Sus dificultades de aprendizaje para las matemáticas, su tardanza en aprender a caminar y a hablar hizo que sus padres comenzaran a llevarla a médicos para identificar cuál era su problema, diagnosticada de discapacidad intelectual descubrieron con posterioridad (1988) que dicha discapacidad se debía al "Síndrome de Williams".

El Síndrome de Williams no es  muy conocido, fue descrito por primera vez en 1961 por el Dr. J.C.P. Williams.

Las personas que lo presentan suelen ser de baja estatura, tienen nariz respingona, frente amplia, dientes pequeños y voz ronca. Lo que más llama la atención de sus síntomas, es que a pesar de mostrar un retraso en el desarrollo intelectual  muestran a su vez y de una manera impresionante, una marcada fascinación por la música y por la expresión verbal.

Se estima que el síndrome aparece en uno de cada 20 mil nacimientos, por eso muchos ignoran su existencia.

Los padres de Gloria, descubrieron también que su hija poseía otros dones que le hacían diferente a los demás cuando le regalaron un acordeón ya que mostró gran destreza para  crear melodías.

Es así como Gloria Lenhoff a pesar de parecer incapaz de realizar una simple suma, muestra por otro lado su punto fuerte, su habilidad, lo que la hace realmente especial:

 Con el apoyo de sus padres desde muy joven, la pequeña Lenhoff creció rodeada del mundo musical, desarrollando destrezas que muy pocos tienen.

A pesar de tener un cociente intelectual de 65, Gloria ha dedicado su vida a la música y ha logrado desarrollar sus habilidades al máximo, destacando como una de las mejores., es capaz de cantar 2.000 canciones en 25 idiomas, gracias a su capacidad retentiva, se ha presentado en innumerables conciertos, con orquestas sinfónicas importantes. Actualmente acostumbra a viajar, regalando un poquito de su talento en los diferentes sitios en los que es invitada.

Es una estrella con muchas cosas que enseñar, sus padres,  Howard y Sylvia Lenhoff trabajan para formar una academia musical, que les permitirá a muchos niños y jóvenes que padecen del Síndrome de Williams, descubrir su talento y adquirir independencia, como cualquier otra persona, porque nada es impedimento para que alguien logre destacar; cada persona tiene un don para explotar.

Gloria Lenhoff en un ejemplo que nos enseña a comprender que las incapacidades que pueden tener algunas personas,  tal vez sirvan para descubrir sus verdaderas virtudes, y el comienzo de una vida llena de éxitos y aprendizajes.

 Fuente: actuemos.net

jueves, 19 de abril de 2012

RICHARD WAWRO


Richard nació en 1952. Cuando tenía tres años le dijeron a sus padres que era un niño con discapacidad intelectual moderada además de mostrar comportamientos del espectro autista. No realizó una adquisición del lenguaje adecuada hasta los 11 años de edad y tenia dificultades visuales por lo que fue necesario realizarle cirugía para cataratas en ambos ojos durante su infancia. Richard comenzó a usar un pizarrón aproximadamente a los 3 años. 

A los seis años en su centro educativo gracias a su profesora Molly Laishman comenzó a desarrollar su capacidad artística con pinturas de cera. Cuando Richard tenía 12 años, el profesor Marian Bohusz-Szyszko de la Escuela polaca del Arte en Londres vio los dibujos de Richard y se quedo 'atónito'; describió sus trabajos como 'un fenómeno increíble realizado con la precisión de un mecánico y la visión de un poeta.' 

 Richard tenía una memoria fantástica, recordaba cuando había dibujado cada cuadro y tenía cada uno de ellos exactamente fechado en su mente. Nunca usaba modelos para sus dibujos, dibujaba imágenes vistas sólo una vez, por la televisión o en un libro visto en cualquier librería, pintaba de memoria, pero a menudo añadía sus propios toques o interpretaciones por medio de la improvisación. 

 Lo más fascinante de su obra es la facilidad que mostraba para hacer sus cuadros la luz, los tonos, las sombras…

 Para Richard el arte era su vida, estaba orgulloso de su talento y le gustaba compartirlo aunque siempre buscaba la aprobación de su padre para dar por terminada cada una de sus obras Richard expuso en una galería por primera vez en Edimburgo cuando tenía 17 años y en la actualidad ya ha vendido mas 1000 cuadros en más de 100 exposiciones, Margaret Tacher o Juan Pablo II fueron algunos de sus compradores. 

 Un documental impresionante y conmovedor acerca de Richard llamado "Con los ojos bien abiertos" se estrenó mundialmente en 1983 y ha ganado numerosos premios en muchos países. 

Richard murió el 22 de febrero de 2006 después de una larga lucha contra el cáncer.